Facebook
Twiter
Youtube
Flickr
Instagram
Linkedin
feed-image

Liturgia y santoral 8/2/13 ML: S. JERÓNIMO EMIL


Memoria libre: SAN JERÓNIMO EMILIANI
- Heb 13, 1-8. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre.
- Sal 26. R. El Señor es mi luz y mi salvación.
- Mc 6, 14-29. Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado
En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: "Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él." Otros decían: "Es Elías." Otros: "Es un profeta como los antiguos." Herodes, al oírlo, decía: "Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado." Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano.
Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras, que te lo doy." Y le juró: "Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino." Ella salió a preguntarle a su madre: "¿Qué le pido?" La madre le contestó: "La cabeza de Juan, el Bautista." Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: "Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista." El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.


SANTORAL:
Santos: Jerónimo Emiliano, presbítero; Juan de Mata, fundador; Pablo, Lucio, Ciriaco, Dionisio, Quinta, Emiliano, Sebastián, Filadelfo y Policarpo, mártires; Juvencio, Honorato, obispos; Esteban, abad.

Imagen
San Jerónimo Emiliani
Nació en Venecia el año 1486.
Abandonó la carrera de las armas para consagrarse al servicio de los pobres entre quienes distribuyó sus bienes.
Fundó la Orden de los Clérigos Regulares de Somasca, para socorrer a los niños huérfanos y pobres.
Murió en Somasca (Bérgamo) el año 1537

 

Liturgia y santoral 7/2/13 JUEVES


FERIA
- Heb 12, 18-19. 21-24. Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo.
- Sal 47. R. Oh Dios, hemos recibido tu misericordia en medio de tu templo.
- Mc 6, 7-13. Los fue enviando
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: "Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa." Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

SANTORAL:
Santos: Aido, Amandino, Amolvino, Drausio, Maelán, Critán y Lonán, Aprión y Fintán, confesores; Crisolio, Sergio, Teodoro de Heraclea, Adauco (Adaucto), mártires; Angulo, Lorenzo, Paternino, obispos; Ricardo, rey; Juliana, viuda.

Imagen
Teodoro de Heraclea, mártir († c.a. 319)
Uno de los mártires orientales provenientes del mundo de la milicia. Fue capitán de soldados. Hizo honor a su nombre -Teodoro es Adorador de Dios- con el testimonio de su sangre derramada. Ejerce el mando en tiempos del emperador Licinio. Murió mártir, en Heraclea, por el año 319, defendiendo la fe y sabiendo anteponer a su lealtad de soldado la preeminencia de obedecer a Dios.
El resto es otro cantar. Muchos consideran los relatos como producto de la fábula que se hace en torno a su persona y a su entrega; puede que tengan razón. Siendo sinceros, también nosotros encontramos dificultades para aceptar el relato tal cual nos lo entrega el tiempo sin pasarlo por la criba de la historia que lo purifique. Muy probablemente hay elementos del relato bordados en el telar de la leyenda.
Porque dicen que pasaba su valiente vida librando las tierras de alimañas, monstruos y dragones. Y donde se resalta su condición de hombre de fe es en una de las caminatas que hacía el emperador visitando el imperio, revisando sus fuerzas militares y comprobando el estado de las posiciones. En esta ocasión, lleva consigo todas las imágenes idolátricas de los dioses romanos. Son ricas y minuciosamente trabajadas por los artistas palatinos. Quiere donarlas a sus tropas para que le sirvan de protección en las campañas.
El capitán Teodoro hace los honores del recibimiento. Luego, de modo ingenuo y servicial, pide permiso al emperador para que las estatuas de los dioses paganos sean depositadas en las dependencias de su casa con el pretexto de custodiarlas y perfumarlas. Así -asegura con pillería- estarán más vistosas a la hora de ser presentadas al gran público. Y lo más ocurrente que resuelve es destruir las imágenes de los dioses falsos, obtener el oro que las recubre y posteriormente donarlo a los pobres para que remedien sus miserias.
¡Claro que con su actuación alegre y decidida da un testimonio de dónde tiene puestos sus valores y de en quién tiene depositada su fe! Pero le valió el martirio por degüello precedido de incontables tormentos que ya están previstos en los relatos de las actas martiriales tardías. Sí, se habla de sus muchas heridas sanadas por ángeles y de conversiones multitudinarias de testigos presenciales al comprobar su firmeza hasta el último momento de su muerte.
En el cielo nos encontraremos con Teodoro, el capitán de Heraclea y, si lo cree oportuno, nos contará la verdad de lo que pasó. No deja por ello de animar nuestra existencia conocer lo que los ancestros dijeron de este intrépido santo soldado pícaro, queriendo personificar en él que la fe no está reñida con el sentido práctico y que la valentía profesional debe acompañar a la fortaleza que da la entrega a Dios

 

Liturgia y santoral 6/2/13 MO: S. Fco. S. Miguel y comp.


Memoria obligatoria: San Francisco de San Miguel, san Pablo Miki y compañeros mártires del Japón
- Heb 12, 4-7. 11-15. El Señor reprende a los que ama.
- Sal 102. R. La misericordia del Señor dura desde siempre para los que lo temen.
- Mc 6, 1-6. No desprecian a un profeta más que en su tierra
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: "¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?" Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía: "No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa." No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.


SANTORAL:
Santos: Pablo Miki y compañeros protomártires de Japón; Dorotea y Teófilo, Saturnino, Revocata, Antoniano, mártires; Guarino, cardenal; Amando, obispo; Amancio, Gelasio, confesores

Imagen
San Francisco de San Miguel
Solo un vecino de La Parrilla puede describir la devoción que siente por su patrón San Francisco de San Miguel (Francisco de Burgos Gutiérrez), nacido en la localidad en el año 1549. Su intensa vida como fraile franciscano, tras un periplo por distintos conventos españoles, le llevó a Manila ante la falta de religiosos, hasta que en mayo de 1593 partió de Filipinas para llegar hasta Japón después de treinta días de navegación.
Una vez allí, y debido a un incidente ocurrido con un barco español, el emperador nipón decidió apresar a todos los misioneros en diciembre de 1596 y pocos meses después, tras ser trasladado a la cárcel con las manos atadas y donde se le cortó un trozo de oreja, 'el padre conciencia' como le llamaban, fue crucificado -clavado en una cruz y atravesado por dos lanzas en forma de aspa-, la mañana del 5 de febrero de 1597 junto a otros 25 misioneros.
Entonces, beatificado por el Pontífice Urbano VIII en 1627 y canonizado por el Papa Pío IX en 1862, también los parrillanos pocos años después de su trágica muerte construyeron una capilla sobre el solar de la casa en la que nació, la actual ermita de San Francisco de San Miguel, de estilo barroco, con una sola nave entre pilastras adosadas cubierta de arista con yeserías, con crucería la capilla mayor y con una escultura de vestir del santo en su interior

 

Más Artículos...