Facebook
Twiter
Youtube
Flickr
Instagram
Linkedin

Liturgia y santoral 8/7/19 LUNES

FERIA
Génesis 28,10-22a
Vio una escalinata y ángeles de Dios que subían y bajaban y a Dios que hablaba
En aquellos días, Jacob salió de Berseba en dirección a Jarán. Casualmente llegó a un lugar y se quedó allí a pernoctar, porque ya se había puesto el sol. Cogió de allí mismo una piedra, se la colocó a guisa de almohada y se echó a dormir en aquel lugar.
Y tuvo un sueño: Una escalinata apoyada en la tierra con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella. El Señor estaba en pie sobre ella y dijo: "Yo soy el Señor, el Dios de tu Padre Abrahán y el Dios de Isaac. La tierra sobre la que estás acostado, te la daré a ti y a tu descendencia. Tu descendencia se multiplicará como el polvo de la tierra, y ocuparás el oriente y el occidente, el norte y el sur; y todas las naciones del mundo se llamarán benditas por causa tuya y de tu descendencia. Yo estoy contigo; yo te guardaré dondequiera que vayas, y te volveré a esta tierra y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido."
Cuando Jacob despertó, dijo: "Realmente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía." Y, sobrecogido, añadió: "Qué terrible es este lugar; no es sino la casa de Dios y la puerta del cielo." Jacob se levantó de madrugada, tomó la piedra que le había servido de almohada, la levantó como estela y derramó aceite por encima. Y llamó a aquel lugar "Casa de Dios"; antes la ciudad se llamaba Luz. Jacob hizo un voto, diciendo: "Si Dios está conmigo y me guarda en el camino que estoy haciendo, si me da pan para comer y vestidos para cubrirme, si vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios, y esta piedra que he levantado como estela será una casa de Dios."

Salmo responsorial: 90
Dios mío, confío en ti.
Tú que habitas al amparo del Altísimo, / que vives a la sombra del Omnipotente, / di al Señor: "Refugio mío, alcázar mío, / Dios mío, confío en ti." R.
Él te librará de la red del cazador, / de la peste funesta. / Te cubrirá con sus plumas, / bajo sus alas te refugiarás. R.
"Se puso junto a mí: lo libraré; / lo protegeré porque conoce mi nombre, / me invocará y lo escucharé. / Con él estaré en la tribulación." R.

Mateo 9,18-26
Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, y vivirá
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: "Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá." Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría. Jesús se volvió y, al verla, le dijo: "¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado." Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: "¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida." Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.


SANTORAL:
• Santos padres abrahamitas, San Adriano III, San Áquila, San Auspicio de Toul, San Colomano de Turingia, San Disibodo, Santa Gliceria de Heraclea, San Juan Wu Wenyin, Santa Landrada, San Pancracio de Taormina, Santa Priscila, San Procopio, San Quiliano de Herbipoli, San Totnano de Turingia.
• Beato Eugenio III, Beato Mancio Araki.

Imagen
Adriano III. (* Roma, (¿?) – † San Cesario sul Panaro (Modena), septiembre de 885). Papa n.º 109 de la Iglesia católica de 884 a 885. Durante su breve pontificado, y siguiendo la línea de su predecesor, Marino I, renovó la excomunión de Focio.
En su relación con el Imperio carolingio, expidió un decreto en el que declaraba que la consagración del Papa no precisaba del consentimiento imperial, a pesar de lo cual respondió a la petición del emperador Carlos III el Gordo para acudir a la Dieta que se celebraría en Worms, con el objetivo de resolver la sucesión del trono imperial.
Cuando el papa se dirigía al encuentro, falleció en Vilzacara (Actual San Cesario sul Panaro), cerca de Módena, en septiembre de 885, siendo enterrado en el monasterio de Nonantula sito en esa misma ciudad.
Poco después de su muerte fue proclamado santo, pero su canonización fue impugnada y no fue confirmada hasta que León XIII dictó, el 2 de diciembre de 1891, un decreto por el que se reconocía oficialmente el culto de Adriano III.