SÁBADO DE DOLOR 2019

 

Insistimos: el día, con diferencia, de mayor trabajo del año en la Vera Cruz, desde las 8 y media con los traslados de la carrozas a la nave del Cementerio.

 

Se siguen con las labores de preparación del Acto de Ofrecimiento de los Dolores. Bajar las sillas verdes, lampareros y jardineras, bancos antiguos... subir cruces, hachoneros... Barrido y fregado del templo, colocación especial de bancos y sillas. Instalación de jardineras para recoger los ramos - este año renovadas totalmente por el generoso trabajo de dos cofrades: Pilar Pariente y Miguel Ángel Carranza, preparación de megafonía e iluminación, distribución de acreditaciones... AGOTADOR, pero gratificante ver el amor a la Vera Cruz de sus agotados cofrades

A las 6 de la tarde se abrieron las puertas y en pocos momentos se llenó el templo. Asistentes destacados: el Presidente de la Diputación, el Concejal de Movilidad, el General Jefe de la IV Zona del Ejército, el Jefe Superior de Policía de Castilla y León y diversos políticos. También representantes de cofradías, centros de dolor, casas regionales y público en general.

A la 7 en punto, comenzó una solemne procesión de entrada al templo, con el oferente: Ilmo. Sr. Juan Miguel Recio Álvarez, Coronel Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Valladolid el Enmin. y Rvdm. Sr. Cardenal Arzobispo, acompañado de nuestro Capellán Rector, del Párroco de San Miguel.

Posteriormente le contestó brevemente el Cardenal Arzobispo, se entonó la Salve y el Sr. Ordinario impartió la bendición apostólica, comenzándose un besapie. 

Sin pausa, comenzó la subida de laVirgen al camarín, retirada del dosel, subida de jardineras, sillas y bancos. Limpieza y colocación de la iglesia y las miles de flores ofrecidas a la Dolorosa, todo ello a toda prisa porque a las 23 h. comezaba la Vigilia Pascual. Con fuego hecho en el atrio de la Vera Cruz, se encendió el cirio pascual y las cientos de velitas que iluminaron la entrada en el templo que permanecia con las luces apagadas. De nuevo cumplimos con nuestro ritual de entrar con guantes negros de luto por la muerte del Señor y en el Gloria los tornamos en blanco por su Resurrección. 5 lecturas y salmos, bendición del agua, renovación de las promesas del bautismo... una preciosa ceremonia para celebrar la Resurrección del Señor. Al terminar el acto, felicitaciones a todos y cada uno de los asistentes, en un ambiente de desbordante alegría.