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JUEVES SANTO 2018

 De nuevo la iglesia estuvo todo el día abierta al público, desde las 10 de la mañana, totalmente abarrotada. Previamente hubo que sacar las andas destino a su nave.

Un grupo de abnegados cofrades realizaron un montaje espectacular del Monumento al Santísimo, con un nuevo diseño que unía a Cristo, presente en la Eucaristía, con su Verdadera Cruz, presente en nuestro Lignum Crucis. 

Un grupo de periodistas hispanoamericanos nos visitaron e hicieron un reportaje sobre la colocación de las flores en las carrozas.

A las 16:30 h. solemnísima Misa in Coena Domini, con lavatorio de pies a 12 niños cofrades y traslado del Santísimo Sacramento, bajo palio portado por ex-presidentes y directivos, hasta el Monumento. Allí empezó su adoración ininterrumpida hasta los Oficios del Viernes. Salimos a saludar a la puerta de nuestra sede a la Cofradía de la Sagrada Cena y a nuestros hermanos de la Sagrada Pasión en sus respectivas procesiones.

Se comenzó el montaje de nuestra Procesión de Regla, con unas pésimas perspectivas climatológicas. El Cabildo estaba constantemente en contacto con AEMET que variaba en poco sus agoreras predicciones de que iba a pasar a las 23 h. un fuerte frente de lluvia de más de tres horas de duración. No obstante y como no comenzaba a llover se acordó aplazar la procesión media hora, lo que se comunicó a público que abarrotaba Platerías, Ochavo y calles adyacentes a la Plaza Mayor, rezándose dentro del templo una Estación al Santísimo. A las 12 y cuarto se consultó de nuevo al Centro Meteorológico que confirmó la presencia de un fuerte aguacero por lo que se suspendió definitivamente la procesión. Dentro del Templo se leyeron por el hermano Miguel Ángel Alonso unas emotivas palabras destinadas a haberse proclamado en la Plaza Mayor. Se rezó una oración por los hermanos que nos precedieron en la Fe y se entonó la Salve a la Virgen Dolorosa. 

Nuestro más sincero agradecimiento a los cofrades que estuvieron a disposición de su Vera Cruz en todo momento y a las representaciones que nos acompañaron, muy especialmente a los hermanos de la Cruz Desnuda que nos habían preparado su recibimiento en Santa Isabel. Lo triste es que fueron textualmente "cuatro gotas" y el aguacero ocurrió a las cuatro de la mañana...