Sábado de Dolor 2014

A las 8 de la mañana, un puñado de buenos cofrades iniciaban la frenética actividad del día: colocar las imágenes en sus sitios definitivos, sacar las carrozas, subir cruces y hachones, desmontar elementos procesionales... y, sin solución de continuidad, colocar el Templo para el Acto del Dolor. Es increible el ver a los cofrades realizando esfuerzos que no hacen nunca en su vida diaria, tras el cansancio de toda una intensa Semana Santa. Caras de cansancio pero con un humor y un amor a la Vera Cruz realmente encomiable. Al final de la mañana, la Cofradía invitó a sus esforzados crucitos a un pincho en las Dependencias.

El Acto del Ofrecimiento de los Dolores de Valladolid a la Santísima Virgen de la Vera Cruz estuvo a cargo del Ilmo. Sr. Jesús Julio Carnero, Presidente de la Excma. Diputación Provincial de Valladolid. Un discurso sereno y pausado, que el Presidente comenzó con una súplica: "Deja, Señora, que lo haga teniendo presente a todas las mujeres y hombres de nuestros pueblos. Deja que hoy vengan a ofrecerte su dolor a la ciudad. Deja que la ciudad y los pueblos seamos provincia, provincia de Valladolid en Ti y contigo, Señora del Dolor". Siguieron palabras cercanas, directas, emotivas: "el dolor de quien pierde su trabajo y también el dolor de quien no llega a tenerlo", "las cruces de cada día". Terminado el Acto, el Sr. Presidente, "con una paciencia franciscana" propia de nuestra Penitencial, firmó todos y cada uno de los pergaminos de las decenas de particiapntes que se lo pidieron, asi como redactó unas sentidad palabras en nuestro libro de honor, recibiendo de nuestro Alcalde Presidente un cuadro con el retrato de la Madre Dolorosa

Al Acto, presidido por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo, acudieron múltiples autoridades, centros de dolor, cofradías, casas regionales y pueblo fiel, que abarrotaron en el Templo y pusieron un impresionate marco de flores a la Virgen Dolorosa.

A las 11 de la noche, la Misa de Misas, la Vigilia Pascual, con todos sus rituales: bendición del fuego en el Atrio, encendido del Cirio Pascual, entrada en la Iglesia con las luces apagadas... Cuatro lecturas. Un momento significativo: el cambio de los cofrades de sus guantes negros de luto por los blancos tras el Gloria. Bendición del agua. Y finalizada la misa, felicitaciones de Pascua ente todos los asistentes.

Un año más, hemos cumplido con nuestro deber de cofrades y el Señor ha resucitado ¡¡¡ALELUYA!!!