IV Congreso Internacional de Cofradías de la Vera Cruz

Una mesa redonda del IV Congreso Internacional de Cofradías de la Vera Cruz  de Zamora se pregunta por qué estas cofradías han llegado hasta nuestros días en una situación tan favorable a diferencia de otras.  

Era la tarde de la primera jornada. Por delante un programa a cumplir amplio que obligó a los ponentes a resumir sus intervenciones. La primera parte giró en torno a las cofradías de la Vera Cruz de Salamanca y Valladolid. Respecto a la primera Francisco Morales hizo un recorrido por la imaginería procesional de la cofradía charra no sin antes esbozar los orígenes de esta hermandad: en 1506 se funda la Cofradía de la Santa Cruz en el Convento de San Francisco, de ella tomará el nombre que a partir de 1532 será el de Cofradía de la Santa Cruz del Redentor y de la Purísima Concepción de la Virgen su Madre, conocida como la Vera Cruz. Entre su patrimonio artístico Morales destacó la Inmaculada de Gregorio Fernández colocada en el retablo de la capilla de la Cofradía, las Tres Marías “de facciones muy limpias y que tendrán que ser recuperadas”, el Cristo de los Doctrinos “que no fue precisamente encargo de la Cofradía sino que pertenecía al Colegio de los Niños de la Doctrina o de Nuestra Señora de las Nieves”, la Virgen de los Dolores atribuida a Felipe del Corral (“si realmente es de él se trataría de una obra precoz de un joven de tan sólo 17 años”) o el Resucitado de Alejandro Carnicero con una “anatomía casi perfecta”. Para finalizar el ponente mostró en imágenes unas banderas que representan a los continentes y que solían desfilar en la procesión del Domingo de Resurrección.

Por su parte José Ignacio Hernández Redondo recordó que el incendio sufrido por la Cofradía de la Vera Cruz de Valladolid en 1806 ha privado a los investigadores del estudio del patrimonio procesional que tuvo la cofradía entonces. Así Hernández hizo referencia a las impresiones escritas que un viajero portugués –Tomé Piñeiro- legó a la posteridad donde describe los pasos de la Vera Cruz: “decía que había quedado impresionado por el tamaño de las figuras de papelón”. Pronto las cofradías sintieron la necesidad de tener tallas en materiales menos perecederos y con mayor valor artístico. El ponente describió la técnica del ahuecado y el mecanismo de fijación de las esculturas en las mesas procesionales. “Los nuevos pasos tienen un concepto distinto a los del s.XVI, las escenas requieren nuevas fuentes de inspiración que en muchas ocasiones procedían de grabados preexistentes” afirmó el ponente que también quiso destacar la “enorme trascendencia de la escultura procesional de la cofradía vallisoletana que queda patente en las numerosas copias realizadas para otras localidades”.

La tercera ponencia de la tarde llevó como título “Los descendimientos y Santos Sepulcros en la España medieval: el drama litúrgico escenificado” y corrió a cargo de Francesca Español. La ponente dedicó la primera parte de su intervención a los descendimientos escultóricos del románico que en España podrían cifrarse en cuarenta: “en el occidente europeo no hay nada equivalente exceptuando Italia (…) son en su origen conjuntos estáticos a diferencia de los procesionales”. “Esta escena estaba normalmente compuesta por siete figuras pero su historia fue triste puesto que el Concilio de Trento no lo vio con buenos ojos y se recomendó que desapareciera, de esta forma muchos de los crucificados siendo descendidos se reconvirtieron en crucificados normales”. La ponente mostró diversos ejemplos como el crucificado mutilado del Valle de Arán que conserva en el pecho la mano de José de Arimatea. La segunda parte de la ponencia la dedico a los Santos Sepulcros con referencias a los de Torres del Río en Navarra o al de Segovia.

Por su parte José Navarro Talegón disertó sobre la desparecida Cofradía de la Vera Cruz de Toro. El ponente se refirió a la prohibición de la disciplina pública en 1777 y a las diversas desamortizaciones como causas del “lamentable naufragio desde el punto de vista cultural”. Entre el patrimonio conservado hay un libro de cuentas y otro de acuerdos, un crucificado de papelón traído de las Indias, un retablo rococó que se encuentra en Villalazán, un Cristo atribuible a Juan Picardo que ha sido restaurado este verano, la Oración del Huerto “en una situación deplorable”, el Paso de la Invención “del que se conservan dos figuras en manos de particulares”, y la Flagelación. Talegón habló también del proceso de barroquización de las procesiones que se produce según avanza el siglo XVI: “en 1588 hay un acuerdo donde se dice que la cofradía ha adquirido un pendón para ornato de la procesión y establece escrupulosamente quién lo portará”.

Como colofón a la jornada académica se celebró una mesa redonda bajo el título “Las Cofradías y Hermandades de la Vera Cruz: tradiciones populares y antropología” formada por Máximo García Fernández, Antonio Cea Gutiérrez y José-Andrés Casquero Fernández. Una de las cuestiones planteadas -¿por qué las cofradías de la Vera Cruz han llegado a nuestros días en un estado tan bueno a diferencia de otras como las de Ánimas o las del Dulce Nombre?- hizo que algunos congresistas participaran desde sus asientos. Casquero apuntó una reflexión de otro historiador: “quizás son las cofradías que se prestan más a la teatralización las que tienen mayor posibilidad de supervivencia”.

Posteriormente se inauguró en el Museo Etnográfico de Castilla y León la exposición “El Árbol de la Cruz” con piezas de la diócesis relativas a las cofradías de la Vera Cruz principalmente, con el objetivo de “recordar estos sugerentes pasajes que aúnan patrimonio, cultura tradicional y devoción”. La muestra estará abierta hasta el 26 de octubre.

Javier García Martín

 

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