DIOS TE SALVE, REINA Y MADRE...

EMPEZAMOS LA NOVENA

Con el tradicional y emocionante canto de la Salve a Nuestra Madre.

Con el templo a oscuras con su sola efigie iluminada, fieles y cofrades cantamos emocionados la oración a María, oración convertida en nuestro himno, que está un año más esperando ser nuestra "abogada" ante el Padre. Con tan magnífica representante sin duda alcanzaremos las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Acompañemosla cada día de su Novena como ella nos acompaña cada día de nuestra vida.