Facebook
Twiter
Youtube
Flickr
Instagram
Linkedin

II Pregón Vera Cruz Por D. Jesús Manuel Losa Hernández

 

II PREGÓN DE LA CUARESMA Y LA SEMANA SANTA

 

COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ

 

VIERNES, 5 FEBRERO 2016

 

20:30 HORAS

 

Reverendo Sr Rector Don Carlos Baruque, estimado amigo Señor Presidente Don Daniel Domínguez, queridos miembros del Cabildo de Gobierno de esta mi cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz, Juntas directivas y de gobierno de Cofradías….

 

Hermanos y devotos  de esta Iglesia Penitencial que tiene como protagonista a nuestra madre la Virgen de los Dolores de la Vera Cruz.

 

Amigos todos, buenas noches.

 

“La Cruz gloriosa del Señor Resucitado es el árbol de la salvación. En él nos nutrimos, en él nos deleitamos, en sus raíces crecemos, en sus ramas nos extendemos.

 

En el hambre es la comida, en la sed el agua viva, en la desnudez el vestido… el árbol de vida eterna, misterio del universo, que en su cima toca el cielo, y brilla el amor de Dios, entre sus brazos abiertos”

 

He querido comenzar este pregón haciendo alusión al origen de nuestra devoción, el “lignum crucis”:

 

La Cruz gloriosa del Señor Resucitado es el corazón de la doctrina católica, pero además está el significado de su doble dimensión: la verticalidad que nos hace mirar a Dios, y la horizontalidad, representada en los brazos abiertos de Cristo, que apunta hacia el amor al prójimo, hacia la caridad, muy importante en este año santo de la Misericordia que ha proclamado el Papa Francisco.

 

Antes de seguir con mi pregón, agradecer a Don Daniel Domínguez la invitación a ser el pregonero de la Semana Santa de esta mi Cofradía, de la cual me siento muy unido. Es un gran honor para mí, ofreceros mi humilde palabra, como hermano cofrade, contaros mis sentimientos y mis pasiones hacia la Semana Santa vivida desde esta Cofradía de la Santa Vera Cruz, que desafortunadamente no vivo y participo todo lo que me gustaría y debiera, pero lo vivo en mi corazón desde mis obligaciones y mi trabajo en la comunidad parroquial de San Miguel y de San Nicolás, a la cual también pertenece esta Iglesia y esta Cofradía conformando una gran Unidad Pastoral. 

Pero qué duda cabe que a lo largo de estos años, cada vez que comparto con vosotros la Eucaristía, las procesiones y demás actos devocionales, me llenan de vivencias enriquecedoras, ni que decir tiene cada domingo de ramos, cada jueves santo en la procesión de regla, dónde comparto el celebrar mi fe en estos actos de religiosidad popular, con muchos de vosotros y siempre bajo el amparo de nuestra Madre la Virgen de los Dolores de la Vera Cruz.

En los días anteriores a este pregón, y mientras escribía estos folios, que ahora os estoy leyendo, muchas fueron las veces en las que me pregunté a mí mismo, si iba a ser capaz de trasmitiros, algo tan espiritual como es el significado de la Santa Cruz en nuestra querida Semana Santa, materializado en esta reliquia del Lignum Crucis que tenemos aquí presente, y que es el alma y el origen de esta cofradía. Y que todos nosotros damos culto y rezamos, y la llevamos presente en nuestras procesiones, haciendo pública manifestación del Amor de Jesucristo.

Por todo ello, gracias una vez más, por aceptar mi nombre para pronunciar este acto de exaltación de la Semana Santa y de nuestra Cofradía de la Santa Vera Cruz. Gracias por esas inmerecidas palabras que habéis tenido en mi presentación, fruto más del aprecio mutuo entre nosotros, meritos de los únicos que me honro es en ser un aprendiz de cofrade, el intentar ser un buen cristiano, en piropear a esta ciudad de Valladolid en su Semana Santa y a sus imágenes.

La devoción por vivir y celebrar la Semana Santa, viene desde mi ya lejana infancia, que la viví en mi pueblo natal, en Alaejos. Mis padres regentaban un bar, y lo primero que recuerdo siendo yo muy niño, era ver desde la puerta con mis padres y clientes del bar, porque en aquellos años iba el aguacil del Ayuntamiento y mandaba cerrar los bares al paso de las procesiones, yo miraba con la boca abierta y cara de asombro ver pasar la gran procesión, que popularmente llamaban “la carrera”, tanto la del Jueves Santo como la del Viernes Santo, quizá era ya el despertar religioso, el comienzo de mi fe en Jesucristo. Todos estos acontecimientos me hacían pensar que era algo muy importante, al montarse tanto follón, incluso mandar cerrar la puerta y la persiana del bar, y mandar que no hubiera ruido, apagar la televisión o quitar la música…

Me impresionaba sobretodo el paso el Nuestro Padre Jesús Nazareno con la cruz a cuestas, cómo lo llevaban a hombros y moviéndole al son de la música, me parecía que era todo tan real. Y unos años después ya en mi adolescencia que hice cofrade del Nazareno de Alaejos, durante un tiempo pertenecí a la Junta Directiva de esta querida cofradía, en aquellos años renovamos la Semana Santa, copiamos en definitiva los hábitos y costumbres de la gran Semana Santa de esta ciudad de Valladolid, que nos sirvió cómo modelo.

Me llegó el momento de decidir que estudiar y me matriculé en la Universidad de Valladolid, en la carrera de Historia del Arte y de venirme a vivir a esta gran ciudad.

De sentir en primera fila las procesiones, que tengo que decir que me impresionaron tanto que me quedé aquí toda las vacaciones de aquella Semana Santa. Empecé a conocer a personas de este mundo de las cofradías, y claro yo tengo vocación de ser Cofrade, me interesé por esta Cofradía de la Santa Vera Cruz, pero fue la devoción a la Virgen la que me hizo decidirme por solicitar la incorporación a la Cofradía, la Virgen de los Dolores de la Vera Cruz, a la cual siempre que paso por la calle Platerías y esta Iglesia está abierta, no puedo por menos entrar y rezar ante esta imagen, desde mi oración agradecida le pido por mis necesidades , por las de los amigos y conocidos y por las del mundo entero, creerme muchas veces si nos lo merecemos actúa como intercesora ante el Padre Dios. Si la Iglesia está cerrada, también rezo desde mi corazón.

La única Semana Santa que falté a mi cita anual en las procesiones fue la del año 1998, porque la celebré en Roma con mis compañeros de los estudios de Teología junto al Papa Juan Pablo II, hoy proclamado ya santo, y el cabildo de gobierno de entonces me hizo el encargo de traer una bendición  papal para esta cofradía, que está enmarcada en un cuadro en la sala de cabildos, y también me dieron una gran foto enmarcada para regalarla a Su Santidad, y al dársela en mano  me dijo “Ah vienes de la tierra de Teresa de Avíla” con ese acento que tenía él, y yo le respondí: Su Santidad esta Virgen es de gran devoción en Valladolid, que efectivamente está cerca de Ávila.

Como pregonero de esta Semana Santa 2016 en esta Cofradía de la Santa Vera Cruz, tengo que anunciaros que para prepararnos hay que celebrar bien la Cuaresma, es el tiempo de actos de religiosidad popular más importante del año, exceptuando la semana grande de pasión, porque en la cuaresma damos culto a nuestras imágenes, celebrando actos de piedad, como los Via-Crucis de los viernes, todo es lo que llamamos religiosidad popular, muy importante en esta nuestra tierra, que según nos dice el documento de la Iglesia del directorio sobre la piedad popular y la liturgia, que todo cofrade se debería de leer, dice: “La Cuaresma es el tiempo de escucha y de conversión, de reconciliación, de oración, de ayuno y de limosna. De celebrar los signos de la iniciación Cristiana”, pero nosotros en las cofradías concentramos la atención en los misterios de la humanidad de Cristo, es decir de la Pasión y Muerte del Señor. El ejemplo más claro es el Via Crucis, los fieles a través de este ejercicio meditan participando con su afecto, el último tramo del recorrido por Jesús durante su vida terrena. Os animo a que vengáis los viernes a esta Iglesia y participéis en los Vía Crucis.

 Y menciono otra vez a mi pueblo Alaejos, porque allí viví y aprendí a celebrar mis primeros Via Crucis, los viernes en la Iglesia de Santa María con la Cofradía de Jesús Nazareno.

Al llegar a Valladolid y experimentar como se hacían tan solemnemente tengo que confesar que me impresionó.

En este periodo litúrgico, los actos del besapié a Nuestro Padre Jesús atado a la columna, los triduos a nuestra imágenes de devoción, las Eucaristías de los domingos de Cuaresma, la Eucaristía dedicada a nuestra querida borriquilla, a la cual asisten las secciones infantiles de las cofradías de Valladolid, y en este año como novedad el besamanos a la virgen de la Soledad, que en los primeros años que yo fui cofrade salía en procesión portada a hombros.

 También tengo muy buenos recuerdos de las novenas a nuestra Virgen de los Dolores de la Vera Cruz, que la primera vez que asistí, me llamaba también mucho la atención que vinieran hombres, porque en mi pueblo normalmente sólo van que mujeres, la cofradía de la Virgen de los Dolores de Alaejos sólo está formada por hermanas cofrades, todo ello fruto de la tradición que todavía en la actualidad se sigue conservando. Son detalles curiosos que quería compartir con todos vosotros.

En mi época de estudiante de teología, participaba en la Eucaristía de los ingleses, el viernes de Dolores por la mañana, eran mis compañeros de clase y nos unía una gran amistad. En ese día celebramos el besapié a nuestra madre la Virgen de los Dolores de la Vera Cruz, que goza ya de una gran tradicción, es un acto de manifestación popular en el que expresamos con ese signo nuestro gran amor a la Virgen, recordemos que también es un acto de humildad y de misericordia.

Todos estos actos de la cuaresma necesitan participación de los cofrades y de los devotos, desde este pregón hago un llamamiento para que toda esta riqueza no se pierda, en estos tiempos que los sacerdotes son escasos, es la hora de los laicos, de su compromiso, curiosamente desde hace siglos, la manera de participar en las celebraciones y en la liturgia de piedad popular era a través de las cofradías y hermandades. Desde el Concilio Vaticano II se da más protagonismo a los laicos, la vocación laical hoy cobra más fuerza que nunca, no hay sacerdotes para todas las celebraciones, tenemos que ser los cofrades los que afrontemos esta situación, presidiendo los actos de piedad popular, para ello nos tenemos que formar y participar plenamente del compromiso de nuestro bautismo, la exhortación apostólica “Christifideles laici” que escribió  Juan Pablo II ya nos lo recordaba, y el Papa Francisco también nos recuerda la vocación laical a través de la misericordia, para que la pongamos en práctica en los distintos ministerios que podemos ejercer. Cómo ya sabéis muchos de vosotros, yo recibí oficialmente todos esos ministerios de servicio al pueblo de Dios y al altar de la Eucaristía.

Después de todo éste pórtico que dura cuarenta días, comenzamos la Semana Grande, la Semana Santa, y una vez al año nos lanzamos a la calle con la confianza exigente que nos da nuestra fe “pobre de mí sino anunciara con mi vida el Evangelio”, los cofrades no nos reservamos a Cristo para nosotros solos, sentimos la exigencia de llevarlo a los demás, pero utilizando nuestro propio lenguaje con nuestras imágenes de devoción, los sonidos, los colores y los olores, elaborado todo ello a través de los siglos. Nos lanzamos a la calle para evangelizar, disfrutando, que es cómo sabemos hacerlo los cofrades, para mostrar con nuestras sagradas imágenes a un Dios cercano que camina por las calles de Valladolid, y a su bendita Madre Dolorosa de la Vera Cruz, que nunca lo deja solo y que siempre lo acompaña:

Domingo de Ramos:

Año tras año, yo porto la Cruz Alzada, abro la procesión, es ya como una tradición según me dicen, todo empezó al estar en la parroquia de San Miguel, los feligreses me contaban que hace años a la procesión de las palmas enviaban a unas personas de confianza portando la cruz parroquial de plata y los ciriales, dicha cruz la verdad es una verdadera obra de arte en orfebrería y pesa bastante. Y aquí en la Vera Cruz los encargados de orden de procesiones me pedían que  llevara yo la cruz alzada de esta Iglesia penitencial adornada con unos ramitos de laurel y que me hiciera cargo de los niños cofrades que portan los ciriales, el incensario y la naveta. Tengo que decir qué es la parroquia la encargada de presidir esta procesión, por casualidades de la vida trabajo en ella. Siempre que llega este día me despierto con un corazón alegre, con un hormigueo en el estomago, preparo mi hábito de cofrade, celebro la Eucaristía en la parroquia y a continuación vengo aquí, un montón de niños de todas las cofradías en las calles, suele ser una mañana de gran fiesta, las bandas de tambores y cornetas retumban por todas las calles del centro de Valladolid, todo preparativos para acompañar a nuestra querida borriquilla, para conmemorar la entrada mesiánica y triunfal de Jesús a lomos de una borriquilla en Jerusalén.

La procesión culmina entrando a la calle platerías, yo me coloco en la puerta principal, siempre llego el primero, soy un espectador privilegiado, veo llegar cofradía tras cofradía a todos los niños participantes, para mí es una de las estampas más preciosas que yo vivo en la semana santa, por último ya llega nuestra querida borriquilla, el señor cardenal arzobispo me saluda al pasar a mi lado y sube al balcón, desde allí nos dirige una breve plática, la masa de cofrades estalla de júbilo, ya comienza un año más las conmemoraciones de la Pasión del Señor. Lo importante de este día es participar, no tanto el conservar la palma, el ramo de olivo o de laurel, si se hace por tradición es como un testimonio de la fe en Cristo, rey mesiánico y un testimonio de su victoria pascual.

Llega el Lunes Santo:

Esta Iglesia de la Cruz se transforma por completo, todos los pasos preparados para el Rosario del Dolor, un hervidero de cofrades abarrotan este espacio, que las primeras veces que lo viví, me parecía algo increíble que cupiera tanta gente preparándose para salir a la procesión. Yo participo normalmente llevando el hachón, y poco a poco a lo largo de los años fui aprendiendo a llevarlo bien, aunque tengo que decir que sigo manchándome la capa de cera.

El Rosario, según el directorio de Piedad Popular, es una de las oraciones más excelsas a la Madre del Señor, nosotros rezamos los misterios dedicados al dolor, una contemplación de los acontecimientos salvíficos de la vida de Cristo, a quien estuvo asociada estrechamente la Virgen Madre. Pero es una oración esencialmente contemplativa, invito a todos los cofrades a acudir a esta procesión en esta clave de meditación de la vida del Señor a través de los dolores de la Virgen.

En los días siguientes, el pórtico de la Iglesia de la Vera Cruz, volverá a ser testigo de procesiones, con cesiones de imágenes, con encuentros. Sólo mencionar el que tiene para mí un especial significado, el Via Crucis procesional del miércoles Santo, con el encuentro entre dos imágenes que hacen referencia a las dos devociones de las cuales soy cofrade, el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno con la cruz a cuestas, se encuentra en al camino de la amargura con su Santísima Madre la Virgen de los Dolores de la Vera Cruz, momento emocionante, que he vivido algunos años, últimamente lo vivo desde mi corazón preparando en ese instante el Monumento para custodiar al Señor en la parroquia de San Miguel.

Por fin llega el Jueves Santo: para mí el día más precioso de la Semana Santa. Acudamos todos cofrades a la celebración de la Cena del Señor, porque se abren las puertas de aquel cenáculo para que entremos todos a participar, desde el servicio, representado en el lavatorio de los pies, y Jesús quiere compartir con sus doce Apóstoles y en este caso con todos los cofrades de la Vera Cruz “el don por excelencia”, nos los relata así el evangelio de Lucas “Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros, haced esto en memoria mía. Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros”.

Eucaristía, explosión de amor de Dios por todos nosotros, Memoria y Memorial, Recuerdo y Actualización. Y en el cenáculo estaba ella, María, que sigue a su hijo Jesús sorprendida y deja escapar las primeras lágrimas.

Es el día del Monumento, colaboremos por ponerlo lo mejor posible para invitar a la meditación y a la oración, porque el Señor no nos abandona y se queda con nosotros en un trozo de pan. Todos los años lo podemos contemplar en el altar del Ecce Homo, que buenos recuerdos de aquellos años en que me podía apuntar al turno de vela, y estábamos toda la noche hasta el amanecer del Viernes Santo. Estamos todos invitados, allá dónde estemos a reservar un ratito de oración con el Señor es esos momentos. Este año, en nuestra diócesis es el de la Eucaristía, tengámoslo en cuenta ya que se prolongará hasta el día del Corpus, que también esta cofradía estará presente.

Por la noche tenemos que acudir a nuestro procesión de Regla, en la cual acompañamos a todos nuestros pasos, a toda nuestra historia de siglos, todo nuestro patrimonio artístico, que tenemos la obligación de cuidar y conservar, es una riqueza inmensa fruto de la fe de nuestros antepasados.

Viernes de la Cruz: el origen de esta Cofradía, ya lo dije al principio de este pregón. Devoción a la Cruz, día de la Cruz, Iglesia de la Cruz; todo confluye en el origen de la Cruz gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo, la base de nuestra fe, el origen de nuestra devoción cofrade. No olvidemos, miremos a nuestro “Lignum Crucis”, la Cruz se divide en cuatro partes, la superior del estípite apunta al cielo, a Dios, la parte inferior del mismo apunta hacia la tierra, a todos nosotros, por eso el orfebre representó a Adán y Eva.

El brazo izquierdo y el brazo derecho del patibulum, son el símbolo de la fraternidad, de la misericordia que anuncia el Papa Francisco, el símbolo de la unión y de la hermandad, y aunándolas todas en el centro de la misma, el centro de nuestras vidas y del universo, es decir Dios Nuestro Señor, por eso la reliquia es colocada en la intercesión de las cuatro partes de la cruz.

Viernes Santo, recordamos las palabras del Evangelio de Juan (3, 16) “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”. Pero Jesús advierte y es sabedor de que muchos son falsos seguidores, por eso vuelve a recordarnos, según el Evangelio de Mateo (7, 13) “El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí”.

Acudamos todos ese día a la procesión general de la Pasión de Cristo, acompañando a nuestra Madre Dolorosa de la Vera Cruz, también acompañados de otras cofradías salen los distintos pasos que hay en esta Iglesia: la Oración en el Huerto, Ntro Padre Jesús Atado a la columna, el Ecce Homo y el Descendimiento, paso impresionante cuando procesiona por las calles de Valladolid, que tengo que decir que también soy cofrade por devoción y por tener su sede en la parroquia de San Miguel.

Llegamos al sábado del Dolor, en la tarde en esta Iglesia se congregan autoridades y pueblo fiel para estar al lado de la Señora del Dolor, Señora de Misericordia. Austeridad y recogimiento en esta cofradía, para acompañar a nuestra Madre, traspasada por una espada de dolor, y sola ante la Cruz.

Pero por poco tiempo, unas horas después vamos a celebrar la Vigilia de las Vigilias, la celebración más importante del año. Hermanos cofrades, si tenemos que elegir una sola celebración, sería esta, en la que encendemos el Cirio Pascual, la luz de Cristo Resucitado.

La luminosa mañana del domingo de Resurrección, las campanas de muchas iglesias tocan a gloria de alegría desbordante, todas las cofradías a una acuden a nuestra plaza mayor de Valladolid, para celebrarlo en esa procesión de gloria y de gran fiesta, celebremos la Pascua:

No tengáis miedo, cofrades de la Vera Cruz, abramos de par en par las puertas a Cristo, no tengáis miedo porque todo es esperanza, porque la Señora de la vera Cruz nos conforta con su cariño de Madre.

He dicho.

“POR ELLO,a la sombra de la Verdadera Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, con licencia de su Eminencia el cardenal-arzobispo de Valladolid, don Ricardo Blázquez Pérez, con la venia del señor corregidor de esta Muy Noble, Leal, Heroica y Laureada ciudad de Valladolid para ocupar las calles con manifestaciones de religiosidad que el pueblo, fiel a sus tradiciones, tiene por bien hacer,HAGO SABER por comisionado del alcalde-presidente de esta antiquísima y penitencial cofradía de la Santa Vera Cruz que, preparados los hermanos en sus almas con los ayunos, abstinencias, oraciones, penitencias, besa-pies y besa-manos, eucaristías cuaresmales, triduos y novena dedicada a Nuestra Madre la Virgen de los Dolores con la predicación del Reverendo Padre Don Fernando García Álvaro, rector del Seminario Diocesano de Valladolid, comenzará la conmemoración de la Sagrada Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo desde la mañana del Domingo de Ramos 20 de marzo, continuando con solemnes celebraciones litúrgicas que se desarrollarán en este templo penitencial, amén de las procesiones de Las Palmas, el Rosario del Dolor,  la IV estación en el Vía Crucis Procesional del Miércoles Santo, la propia de Regla de esta cofradía en la noche del Jueves de la Cena y la General de la Sagrada Pasión del Redentor; portando y alumbrando los hermanos los bellísimos pasos, encargados, tallados y entregados por el gran maestro Gregorio Fernández y su discípulo Andrés de Solanes, que en gloria se encuentren; además del Ofrecimiento de los Dolores a nuestra Madre Santísima por parte de la ciudad, y en su nombre, por el Excmo. Sr. D. Manuel Angel Gorjón Recio, general jefe de la IV Subinspección General del Ejército de Tierra.

Solicito a los cofrades que tengan contritas sus conciencias; ataviadas sus túnicas, capas y capirotes; bien bruñidas las medallas que colgarán devotamente sobre su pecho; dispuesta la cera y encargada la música para alumbrar a esos sagrados titulares. Hagan pública esta buena nueva que les doy, guardándoles Dios muchos años.

            Y para que esto sea firme y estable, he proclamado esta carta con sello de cera colgado, en esta iglesia penitencial de la Santa Vera Cruz, en la Muy Noble, Leal, Heroica y Laureada Ciudad de Valladolid, ante las autoridades, alcaldes, cofrades, ciudadanos y pueblo fiel, a punto de concluir el tercer año del pontificado de Nuestro Santo Padre Francisco, obispo de Roma; en el segundo año del reinado de nuestro muy noble y honrado, Don Felipe Sexto el Rey, a cinco días andados del mes de febrero, dos mil dieciséis años.

VENERADA SEA LA CRUZ EN LA QUE NOS SALVÓ NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.”

Desde Aquí podéis acceder a la noticia del II pregón Vera Cruz con las fotos y el vídeo del acto