Novena a Nuestra Madre la Virgen de los Dolores: Día 4º

  

 

Cuarto día de laNovena a Nuestra Señora de los Dolores.

 

 

 ORACIÓN:

   

Dolorosísima y purísima Virgen María, Madre del mejor Hijo, y la más afligida de todas las madres del mundo, postrado a vuestros pies, os ruego humil­demente, Señora, si este favor que pido ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma, me le alcancéis de su divina pie­dad, y que siempre haga en todo su san­tísima voluntad. 

  

 

CUARTO DOLOR

 

De cuando encontró al Señor con la Cruz a cuestas en la calle de la Amargura

   

Tristísima y dolorosísima Virgen María, mi Señora, que saliendo por la calle de la Amargura visteis llevar atado como malhechor, y llevando sobre sus delicados hombros, como divino Isaac, a vuestro Unigénito Hijo, el madero santo de la Cruz para ser crucificado en ella, quedando en tan repentino encuentro enmudecida, considerando a la más alta majestad tan abatida y ultrajada; por este tan acerbo dolor que su vista os causó, os suplico que me alcancéis del Señor que yo lleve la Cruz de mis traba­jos, y cumpla con fidelidad las obligacio­nes de mi estado, y alcanzadme el favor que os pido si ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

 

 

7 AVES MARÍA Y 7 GLORIAS

 

 

PÍDASE LA GRACIA QUE SE DESEE ALCANZAR

 

  ORACIÓN FINAL :

 

Soberana Virgen María y mi amantísima Madre, y de todos los pecadores, que tenéis en el ara de la Cruz a vuestro Unigénito Hijo, ofrecedle al Eterno Padre en agradable Sacrificio, para remedio de los hombres y satisfacción entera y superabundante de sus culpas, y pedidle, Señora, que mire a su Hijo crucificado, y a Vos amantísima Madre suya traspasada de dolor; y que se duela de los infieles y herejes y los traiga al gre­mio de su santa Iglesia. Amén.

 

 

A tu alma atravesará una espada de dolor dijo a María, Simeón.

 

 

Ruega por nosotros Virgen dolorosísima.

 

 

R. Para que nos hagamos dignos de las prome­sas de Nuestro Señor Jesucristo. 

 

Señor Dios, en cuya pasión según la profecía de Simeón, traspasó una espada de dolor a la dulcísima alma de la gloriosa Virgen y Madre María, concede propicio que nosotros los que traemos a la memoria, venerando sus dolores y su pasión por sus gloriosos merecimientos, y por las súplicas e intercesión de todos aquellos Santos que fielmente la acompañaron al pie de la Cruz, consigamos el feliz estado de pasión por nuestro Señor Jesucristo. Amén.